En Coblonal, entendemos que cada reforma integral es una oportunidad para reconciliar pasado y presente, funcionalidad y estética, historia y futuro. Esta vez, el reto era mayúsculo: un ático de 95m² rodeado por una amplia terraza exterior, nos recibía en un estado original crítico, con una distribución incoherente, una baja eficiencia energética y materiales nobles cubiertos y desgastados por el paso del tiempo.
El objetivo: transformar por completo la vivienda, redistribuirla, mejorar sus prestaciones a nivel energético y, sobre todo, rescatar el carácter de sus materiales originales, el mármol y la madera de palisandro integrándolos en un diseño nuevo y funcional.
Este ático ha sido completamente rediseñado y redistribuido, convirtiéndose en una vivienda luminosa, funcional y contemporánea adaptada a las necesidades actuales.
La nueva distribución gira en torno a una zona de día, abierta y articuladora que integra sala de estar, cocina y zona de despacho/estudio. En la zona de noche, se han creado tres habitaciones dobles, una de ellas en suite, un baño completo adicional. En paralelo, como prestaciones extra, la vivienda incluye una zona de lavandería independiente y una terraza exterior abierta a las vistas.
La cocina, que originalmente estaba separada y ubicada en una zona poco luminosa y desaprovechada, ha pasado a formar parte de un espacio abierto que fomenta la conexión visual y funcional entre las distintas áreas de día.
Y es que el cambio de distribución ha sido esencial. Gracias a esta reorganización espacial estratégica, se ha ganado una habitación extra y se ha zonificado adecuadamente una antigua zona de dormitorio con vestidor, transformándola en dos habitaciones que ahora gozan de luz natural. La cocina original se ha transformado en una zona de comedor y despacho.
Así pues, el nuevo diseño ofrece una lectura más fluida, mejorando los flujos de circulación, la funcionalidad y reforzando la sensación de amplitud.
Uno de los grandes retos de esta intervención fue conservar e integrar los materiales originales del piso: el mármol natural y la madera de palisandro. El mármol, que revestía parte de las paredes de la cocina y otros elementos del piso, fue cuidadosamente extraído, tratado y recolocado en distintas zonas de la vivienda.
A estos materiales rescatados se suman otros nuevos que completan la propuesta: pavimento porcelánico de gran formato continuo en toda la vivienda, madera de roble para algunos armarios, metal negro en detalles de mobiliario y acero inoxidable como material protagonista en la cocina.
Nada más entrar, la “caja Coblonal”, uno de nuestros diseños insignia, confeccionado con madera de roble y una hornacina metálica negra, da la bienvenida al espacio.
A continuación, se accede al comedor, un espacio protagonizado por una gran mesa de mármol original, restaurada y pulida, acompañada de cuatro sillas originales de los años 60, modelo Cesca, del diseñador Marcel Breuer, también recuperadas. Todo este conjunto queda iluminado por una lámpara suspendida modelo Vetra acabado ámbar, de la marca Marset.
Junto a esta área encontramos una pequeña zona de estudio que hemos equipado con una mesa, una silla, una lámpara de pie y una estantería, creando un rincón ideal para el trabajo o la lectura.
La sala de estar queda perfectamente direccionada gracias a la ubicación del sofá, orientado hacia una chimenea de gas integrada en la pared, encima de la cual se sitúa un televisor. Bajo esta chimenea, un mueble bajo hecho a medida completa la composición.
La pared que conecta con la suite está revestida con el panelado de madera rescatado del antiguo comedor, reforzando la conexión entre presente y pasado.
La cocina se compone de dos zonas diferenciadas, pero complementarias:
Fabricada en acero inoxidable, aloja tanto la zona de cocción como la de lavado. La superficie donde se ubican los taburetes está realizada con una de las piezas de mármol originales, proveniente de uno de los antiguos escalones que daban acceso a la terraza.
Los taburetes y la campana, también en acero inoxidable, refuerzan esta elección monomaterial. De hecho, este material se comporta como un “material no material”: adopta los reflejos, matices y colores del entorno, aportando brillo sin sobrecargar visualmente el espacio.
Sin muebles altos, los armarios están acabados en madera de roble. Esta decisión genera una lectura horizontal del espacio, favoreciendo la continuidad visual y la ligereza estética respecto la globalidad. Todo el almacenamiento se resuelve con puertas integradas que mantienen la limpieza formal.
Más allá del diseño interior, hemos abordado aspectos constructivos esenciales. En este sentido, el ático sufría un grave problema de sobrecalentamiento y baja eficiencia energética.
Para resolverlo, se sustituyeron todas las carpinterías de aluminio, y se incorporó aislamiento térmico en todas las paredes perimetrales del inmueble, mejorando significativamente el confort y el rendimiento energético.
Ambas habitaciones cuentan con cama doble, armarios de madera de roble y mesillas de noche voladas, lo que aligera la percepción del espacio. Las dos tienen acceso directo a la terraza exterior.
Cada uno de estos escenarios cuenta con un diseño personalizado: una de las habitaciones sigue una paleta árida de tonos café, ámbar, arena y beige, con iluminación mediante apliques. Sin embargo, la otra se orienta hacia una estética más mediterránea, con colores azules y fibras naturales, y queda iluminada por unas lámparas suspendidas.
El baño que da servicio a las dos habitaciones dobles y la zona de día mantiene la línea estética del frontal de cocina, prolongando su materialidad hasta el pasillo. Este recorrido se acompaña con iluminación indirecta empotrada en el cartón yeso, actuando como “bañador de pared”.
Desde la sala de estar se accede directamente a la suite. El cabezal de la cama ha sido confeccionado a medida con un frontal de madera de roble, sobre el que se han dispuesto siete placas de mármol recuperado. Esta pieza ejerce simultáneamente de elemento decorativo y funcional.
La gama cromática combina los tonos neutros del piso con un punto de azul que recoge las vetas del mármol, presente también en los cojines pequeños de la cama. Todo en su conjunto, queda acompañado por una puerta corredera que da paso al vestidor y al baño privado.
El vestidor de la suite queda completamente abierto, sin puertas, y respeta la misma materialidad de madera de roble. Una puerta comunica este espacio con el baño completo de la suite.
El baño en suite replica la lógica del otro baño: mueble volado de madera de roble, lavamanos sobre encimera, griferías en negro mate y revestimientos porcelánicos que cubren tanto suelo como paredes para ofrecer una imagen unitaria.
En este caso, hemos incorporado un mueble alto de almacenamiento, también acabado en madera de roble, situado sobre la cisterna del inodoro. Bajo este módulo, un detalle realizado con una placa de mármol original añade una nota de continuidad visual y narrativa.
En la ducha, el frontal se ha revestido con un azulejo vidriado en tonos caramelo, toffee o ámbar, aportando calidez y textura al espacio.
Este ático representa un ejercicio de rehabilitación que combina respeto por el pasado y visión de futuro. Gracias a una reforma integral, un cambio de distribución estratégico y una construcción eficiente, Coblonal ha transformado un espacio en estado crítico en un hogar contemporáneo, cálido y eficiente energéticamente.
Mármol y madera, historia y modernidad, se entrelazan en cada espacio para contar una historia única: la de un piso que ha vuelto a la vida sin renunciar a su alma.
Si estás buscando transformar tu espacio con un diseño que equilibre estética y funcionalidad, no dudes en ponerte en contacto con nosotros para recibir asesoramiento personalizado.
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Fotografías por: ©Heidi Cavazos