Interiorismo residencial para principal en Passeig de Sant Joan

Un espacio se transforma de verdad cuando se comprende su historia. Cuando se lee lo que sus materiales aún explican, se respeta el carácter que lo hace único y se recupera la esencia que el paso del tiempo y los usos anteriores han ido difuminando. Desde ahí, la arquitectura puede conservar su esencia y, al mismo tiempo, adaptarse a las nuevas formas de habitar, a las exigencias de la vida actual y a las necesidades concretas de sus propietarios.

Y este es, exactamente, el enfoque que nos ha guiado al equipo Coblonal, estudio de interiorismo Barcelona, en nuestro último proyecto de interiorismo residencial: un principal de 135m2 situado en Passeig de Sant Joan en Barcelona.

El proyecto parte de una premisa compleja: convertir unas antiguas oficinas desfasadas y sin las instalaciones necesarias para vivir —sin cocina, sin aseos y con una distribución pensada para la actividad profesional— en una vivienda familiar amplia, funcional y vinculada a su arquitectura original.

El resultado es una vivienda compuesta por una gran zona abierta de día —con cocina, comedor, sala de estar y zona de ocio—, recibidor, tres habitaciones, dos de ellas en suite, tres baños completos, lavandería independiente y terraza trasera.

Hoy, ese mismo espacio, aloja una vivienda que nace del respeto por lo existente: pavimentos hidráulicos originales, bóveda catalana vista, carpinterías restauradas y texturas que explican la historia del inmueble.

Transformación de oficinas a espacio residencial

El primer reto de este proyecto fue, sencillamente, hacerlo habitable. Al entrar por primera vez, nos encontramos con un entorno que, durante décadas, había funcionado como espacio de oficinas.

El conjunto era inviable para vivir: carecía de cocina, no tenía aseos domésticos funcionales y las instalaciones eléctricas y de fontanería estaban totalmente desfasadas. El piso estaba fragmentado en salas de reuniones grises que ocultaban el potencial arquitectónico de la finca.

El proyecto pedía una reforma integral. Así que, desde el inicio, nuestro equipo tomó una decisión conceptual firme: jugar con las texturas, los materiales y los colores originales del espacio, y así dialogar y conservar la estética original que el piso ya tenía.

En ese diálogo, la restauración fue la protagonista absoluta. Realizamos desde cero todas las instalaciones, derribamos las divisiones existentes y repensamos la distribución para adaptarla a las necesidades actuales de sus propietarios.

Uno de los gestos más relevantes fue la extracción y derribo de todos los falsos techos añadidos para dejar a la vista la bóveda catalana. Además, los suelos que encontramos ocultos bajo materiales sintéticos resultaron ser pavimentos hidráulicos originales que restauramos pieza a pieza para devolverles su brillo y color.

El recibidor: carpinterías restauradas que recuperan la identidad original del espacio

En este espacio, se ha restaurado por completo la ventana en forma de arco que da al patio de luces, así como las cuatro puertas existentes. Estas puertas, confeccionadas en madera de pino, se han recuperado mediante un proceso de decapado: muchas de ellas estaban originalmente pintadas y fue necesario retirar toda la pintura para dejar ver la madera natural. Posteriormente, se trataron con barnices para igualar los tonos y conseguir una lectura más homogénea.

En paralelo, decidimos aprovechar dos de estas puertas antiguas para crear un armario empotrado que da servicio al recibidor. De este modo, hemos transformado lo que antes eran puertas de paso practicables en un elemento de almacenaje útil y elegante.

También hemos conservado y reutilizado muchos de los herrajes originales —manetas y bisagras—, complementándolos con piezas nuevas para lograr una integración discreta dentro del diseño.

Entre el recibidor y la zona de día ya existía anteriormente un paso muy reducido, de apenas un metro, cerrado por dos puertas practicables. La reforma permitió ejecutar un apeo y abrir el paso hasta aproximadamente 1,80 metros.

Así, logramos ganar amplitud, continuidad visual y mayor flujo de luz dentro del conjunto. Un gesto que mejora la experiencia espacial desde el primer momento: del recibidor se pasa a una zona de día abierta, luminosa y conectada.

Zona abierta de día: borrar límites para dibujar nuevos escenarios y funciones

El corazón de esta vivienda es una zona abierta que integra cocina, comedor, sala de estar y zona de ocio en un único volumen diáfano. Para configurarla, derribamos todas las divisiones que formaban las antiguas salas de reuniones.

También restauramos las carpinterías exteriores y sustituimos los vidrios simples por vidrios de alta eficiencia para garantizar un aislamiento térmico y acústico impecable, sin perder la presencia original de los ventanales.

Uno de los hallazgos más singulares del proyecto apareció al retirar el pavimento de corcho que cubría el suelo. Debajo, coexistían dos tipos diferentes de pavimento hidráulico original: el pavimento hidráulico tradicional de baldosa y un mosaico Nolla en la zona del comedor, compuesto por piezas cerámicas de pequeño formato que forman un patrón geométrico.

En lugar de uniformizarlos, decidimos mantener y aprovechar esa diferenciación para zonificar visualmente el espacio sin necesidad de paredes.

Cocina-comedor: roble, azul marino y mosaico Nolla

La cocina se organiza en forma de L y se articula alrededor de una isla central con zona de taburetes. Para diferenciarla visualmente del resto del mobiliario y vincularla cromáticamente con el mosaico Nolla, el mobiliario de la isla está lacado en color azul oscuro. Este tono permite engamar la pieza con los matices del pavimento y convertirla en un elemento protagonista sin romper la armonía del conjunto.

Todos los muebles de cocina están fabricados en madera de roble y enmarcados con molduras.

La zona de comedor, anexa a la cocina, incorpora un mueble bufé con vitrina para incrementar el espacio de almacenamiento. Esta pieza utiliza los mismos materiales y el mismo lenguaje que el resto de la cocina, de modo que funciona como una extensión natural del mobiliario a medida. Sobre la mesa, se conserva una lámpara original del piso: se trata de una pieza de diseño catalán de los años 60 diseñada por Miguel Milá, que añade una capa más de memoria y autenticidad al conjunto.

Los electrodomésticos se han panelado con la misma madera para reforzar la continuidad del conjunto y evitar interrupciones visuales.

En el frontal, en lugar del mármol convencional, optamos por un azulejo pequeño vidriado, en diálogo con el formato del pavimento Nolla. Esta decisión conecta suelo y pared a través de la escala y logramos crear, en su conjunto, una cocina rica en textura y reflejos.

En esta zona también se deja a la vista el forjado de bóveda catalana, con vigas de madera y bovedilla cerámica.

La instalación de la iluminación técnica, realizada con tubo de cobre visto, refuerza el carácter constructivo del espacio y añade una capa contemporánea sin ocultar la estructura original.

Sala de estar: estilo contemporáneo entre pavimento hidráulico y doble altura

En la sala de estar se mantiene la continuidad del forjado, sin falso techo y con la bóveda catalana visible. El espacio queda articulado por un sofá en forma de L de color gris y un sillón de madera y lino.

En la fachada que mira a Paseo de Sant Joan, incorporamos apliques Dipping Light de Marset, en color ámbar. Su luz cálida añade profundidad y genera una atmósfera íntima durante las horas de menor luz natural.

Para mantener la coherencia con la estética de la iluminación técnica en negro, las barras de cortina también son negras. Las cortinas, de lino en color tostado, suavizan la entrada de luz y aportan una textura natural.

Por su parte, el pavimento hidráulico original adquiere aquí un papel destacable dentro de la zona de día. A diferencia del área del comedor y la cocina, en la sala de estar el suelo se resuelve con una baldosa hidráulica de mayor lectura unitaria. Esta transición entre pavimentos permite delimitar y zonificar los distintos usos dentro de un espacio abierto sin necesidad de añadir nuevas divisiones fijas.

Zona de ocio con chimenea, música y ladrillo visto

Dentro de la misma zona abierta, el proyecto incorpora un rincón de ocio pensado para desconectar. Para diferenciarlo del resto del espacio, recuperamos el ladrillo visto en las dos paredes interiores. Esta decisión introduce una textura con más carácter y doméstica, define visualmente este rincón y lo separa del resto de la zona abierta.

Aquí, instalamos una chimenea de gas y diseñamos un espacio vinculado a la música: guitarras, teclado, amplificador, caja de música y otros elementos configuran un rincón pensado para el disfrute personal.

Suite de invitados: terracota y mosaico en blanco y negro

La vivienda cuenta con tres habitaciones, dos de ellas en suite. La suite de invitados, anexa a la zona de día, puede separarse mediante dos puertas correderas recuperadas de madera de pino.

Originalmente, estas puertas eran batientes, pero las reformulamos para adaptarlas a la nueva distribución y permitir una mejor relación entre la suite y zona de día.

Al entrar, la habitación se organiza con una cama de matrimonio. El frontal se ha dejado en ladrillo visto, con la bóveda catalana recuperada, también a la vista. Para enfatizar esta textura, diseñamos un cabezal a medida lacado en blanco con una tira de LED que baña la pared y destaca la textura del ladrillo.

Los apliques del cabezal incorporan un detalle realizado con la misma cerámica que aparece en otros puntos del proyecto, en diálogo con el ladrillo y el forjado. Además, incluyen un accesorio de lectura que permite orientar la luz.

Junto a la cama, un armario de madera de roble queda integrado con la puerta batiente que conduce al baño.

La continuidad entre la suite y su baño también la trabajamos desde el pavimento, originalmente recuperado por piezas blancas y negras que refuerzan la unidad entre ambos espacios.

Como en el resto de las habitaciones de la vivienda, el techo incorpora un ventilador, una solución funcional que se integra sin alterar la estructura de la bóveda catalana ni el carácter del espacio.

Baño de la suite de invitados

Al acceder al baño de la suite de invitados, el primer elemento que aparece es el mueble del lavamanos. Sobre él se ha colocado un bol, fabricado con la misma cerámica que dialoga con las lámparas, el ladrillo y el forjado.

El mueble del baño está hecho con la misma madera que el armario de la habitación, lo que refuerza la continuidad entre dormitorio y baño. Las griferías son de color dorado antiguo cepillado, una elección que aporta calidez y un punto artesanal.

El baño aparece revestido con porcelánico de gran formato en color arena. En el frontal de la ducha se incorporan piezas que engaman con el lavabo y añaden un toque diferencial.

Sobre el mueble, un espejo enmarca la ventana mediante un perfil negro, un recurso que ordena visualmente el conjunto y refuerza el contraste con los tonos cálidos del baño.

Baño de cortesía con azulejo tradicional

El baño de cortesía se plantea como un baño completo, en sintonía con el lenguaje material del resto de la vivienda. El mueble mantiene una solución muy similar a la del baño de la suite de invitados.

Justo encima de este volumen, hemos incorporado un lavamanos cerámico esmaltado con un acabado que genera aguas en diferentes tonalidades terracota y pequeños detalles en azul. Esta pieza aporta un matiz artesanal y refuerza la presencia de la cerámica como uno de los materiales protagonistas de este proyecto.

Uno de los elementos más singulares de este espacio es el frontal de la ducha. Allí, colocamos un azulejo cerámico modelo Cartabón que combina esmaltado blanco y terracota. La elección del Cartabón introduce un gesto decorativo sin saturar el espacio. Su disposición sitúa el frontal de ducha en un plano protagonista, capaz de aportar carácter desde la propia materialidad del revestimiento.

La puerta de acceso al baño es una pieza recuperada y adaptada al nuevo espacio. Conserva la estructura de madera de pino y un frontal de vidrio catedral original que filtra la luz. Además, para garantizar una mayor privacidad, en la cara interior del baño añadimos un filtro translúcido, integrado de forma discreta en la composición.

Suite principal: ladrillo visto y madera de pino

En esta habitación vuelve a aparecer la bóveda catalana vista, y mantiene el mismo hilo conductor que en la suite de invitados.

El frontal del cabezal se resuelve con ladrillo visto repicado y un cabezal a medida lacado en blanco.

A ambos lados de la cama se han colocado lámparas suspendidas. Su instalación está realizada con tubos de cobre visto, continuando con la iluminación técnica del resto de la vivienda. Además, hemos restaurado el pavimento hidráulico original, lo que conserva la memoria material del piso también en la zona más privada de la vivienda.

Baño de la suite principal: un espacio de aguas en verde salvia

El baño de la suite principal se plantea como un refugio de calma amplio y funcional. Pensado para el uso simultáneo de dos personas, está equipado con un mueble de madera de roble con dos lavamanos. Los lavamanos también son de superficie y, en este caso, buscan simular el mismo acabado que el porcelánico general del baño.

El revestimiento principal es un porcelánico de gran formato en color arena. En el frontal del lavamanos aparece un revestimiento cerámico vidriado en color verde salvia.

Los espejos incorporan iluminación frontal regulable en intensidad. Es una solución práctica que permite ajustar la luz a diferentes usos y adaptarse a diferentes momentos del día.

La zona de aguas se separa mediante una mampara corredera y está formada por una ducha doble con dos rociadores y dos mandos independientes. Detrás de la ducha se ubica la bañera.

Junto a la bañera se encuentra una ventana que comunica con uno de los patios de la vivienda. En la zona de ducha se ha incorporado una hornacina revestida con el mismo material general del baño. Las griferías son doradas con acabado cepillado, en continuidad con el resto de los baños del proyecto.

El revestimiento del frontal de la bañera introduce una variación: utiliza el mismo modelo y formato que el revestimiento del lavamanos, pero en color crema-beige en lugar de verde. Esta diferencia permite singularizar la zona sin romper la unidad del conjunto.

Vestidor a medida con frontales de espejo

El vestidor de la suite principal está formado por dos cuerpos de armario. A través de este espacio se accede a la terraza trasera, lo que convierte la zona privada en una secuencia continua entre dormitorio, baño, almacenamiento y exterior.

Uno de los cuerpos de armario, hecho a medida, se diseñó con frontales de espejo. Esto permite ampliar visualmente el espacio y potenciar la luz procedente del exterior. Los ventanales de gran tamaño también son originales y han sido restaurados.

Por su parte, las cortinas siguen el mismo criterio que en el resto de la vivienda: lino en color arena. Esta elección aporta ligereza, tamiza la luz y refuerza la coherencia material del proyecto.

Un proyecto residencial que recupera y respeta la esencia del espacio original

Este piso principal en Passeig de Sant Joan demuestra cómo una reforma integral puede transformar por completo el uso de un inmueble sin borrar su identidad.

El proyecto convierte unas antiguas oficinas en una vivienda contemporánea, cómoda y preparada para la vida diaria, pero conserva aquello que le da carácter: pavimentos originales, mosaico Nolla, puertas de madera de pino, carpinterías restauradas, ladrillo visto y bóveda catalana.

La intervención no se limita a rehabilitar un piso antiguo. Reordena sus capas, actualiza sus instalaciones y adapta sus espacios a un nuevo programa doméstico. Cada estancia revela una relación precisa entre memoria y uso: la isla azul oscuro dialoga con el mosaico Nolla, los lavabos de terracota conectan con la cerámica y el ladrillo, la iluminación de cobre conversa con la estructura vista y las puertas restauradas encuentran una nueva función dentro de la vivienda.

El resultado es una casa que no esconde su pasado, pero tampoco queda atrapada en él. Una vivienda donde la historia constructiva del inmueble se convierte en materia viva y donde el interiorismo actúa como herramienta para habitar mejor, con más luz, más continuidad y más sentido.

Fotografías por: ©Heidi Cavazos

Plano de distribución

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